MARIAHOTWIFE

El blog de una Hotwife

Este sitio web tiene contenido para adultos. Debes tener más de 18 años para poder visitarlo.

Relato erótico »cuernos con un conocido»

Cómo le puse los cuernos con un conocido…

Relato erótico «cuernos con un conocido» parte I.  Una hotwife siempre tiene que estar preparada para ligar y para muestra lo que me sucedió en junio de este mismo año, que acabé enrollada con una viejo amigo de la familia.

Pero ¿cómo se hace? Muy fácil, una hotwife debe ir guapa, sexy e irresistible para los hombres porque nunca se sabe donde está el próximo amante que puede terminar en su cama.

Os cuento esto porque mi cornudo y yo, siempre hemos fantaseado con la idea de unos cuernos con un amigo o conocido, ya sea de su entorno, del mio o de ambos.

 

Tengo que reconocer que es una idea de ponerle cuernos con un conocido siempreme ha excitado muchísimo.

 

Relato erótico «cuernos con un conocido I»

El caso es que el mes pasado, por circunstancias que no vienen al cuento, coincidí con»LUIS» en Madrid en una exposición. Yo asistía con mi marido pero eso no evitó que me acercara a Luis y le saludase.

Luis es un viejo amigo de la familia, un hombre maduro, de buen ver y con un toque interesante. Un hombre que sin ser guapo tiene algo que siempre me ha gustado.

El caso es que le conocemos desde hace bastantes años y aunque no tengamos una relación habitual de amistad, si nos vemos, hablamos con cordialidad y cercanía.

Hacia unos años que no le veía así que estuve conversando con él por un tiempo, digamos, prolongado .

Ahora es donde os reafirmo que siempre voy preparada para ligar, porque nunca se sabe, y a mi me gusta ligar, muchísimo, me encanta flirtear, tocar y sonreír.

 

Me encanta sonreír y hacerme la interesante, eso gusta a los hombres y siempre me ha funcionado muy bien.

 

Mi marido por su parte, estaba en otras conversaciones con otras personas, desde lo lejos me miraba y con su mirada me decía: “veo lo que estás haciendo y me parece muy bien»…

No necesité mucho más para saber qué me estaba dando pista libre y disimuladamente le mandé la señal deponerle los cuernos:

Mi cornudo y yo llevamos mucho tiempo juntos y éste es uno de nuestros juegos favoritos, entrar en una fiesta o lugar público, separarnos y él me observa entre la gente como me desenvuelvo y como flirteo con otros hombres.

Me gusta ligar.

Pero ese día nuestro juego tenía un aliciente extra. Había un posible amante conocido, que además estaba muy cómodo conmigo. Estuve conversando sobre banalidades y cosas sin importancia y poco a poco desplegué mis habilidades de flirteo.

 

Soy una mujer que cuando se lo propone, consigue al hombre que quiere.

 

Me puse en modo «zorra» y desplegué mis tácticas de ligoteo.

Cambié mi lenguaje corporal, amplié mi bonita sonrisa y empecé a «tocarle» el brazo cada vez que quería hablarle y muy acercándome poquito a poco, casi sin querer.

Poco a poco la conversación se fue tornando más cercana y sobre temas más personales. Luego un vino, otro vino y evidentemente empezamos a hablar de cosas más chisposas …

A lo lejos veía al cornudo de mi marido cómo me observaba y a cada mirada suya yo me reía con Luis y ponía gestos más descarados para ponerle más y más cachondo.

La noche avanzaba y era evidente que había surgido «algo» esa noche. Ninguno de los dos sabíamos muy bien qué era y cómo gestionarlo.

Lo que tenía claro es que con mi marido por ahí, él no iba a dar ningún paso y yo no iba a confesar que soy una hotwife y que tengo barra libre para ligar con otros hombres. Es algo que no voy a difundir así como así en mi círculo cercano y no lo recomiendo a nadie

 

Mi experiencia me ha enseñado que la gente no está preparada emocionalmente para gestionar esta información, así que mejor no dársela. 

 

Le puse los cuernos con un conocido.

Entonces opté por emplear una estrategia nuestra más habitual, consiste en enviarle un mensaje a mi cornudo para que despeje la zona y me de libertad para avanzar.

 

 

Mi marido llegó hasta donde estábamos y se despidió con la excusa de volver a casa a resolver un asunto urgente. Luis se despidió de mi marido y se ofreció a llevarme a casa cosa que mi cornudo agradeció con un apretón de manos y una cordial despedida.

Una vez estuvimos a solas continuamos con nuestra conversación sobre tonterías mientras tomábamos otro vino… y al poco rato me propuso salir de allí y dar un paseo, accedí y fuímos caminando sin rumbo pero sabiendo los dos que algo estaba pasando…

De repente me dijo:

– Conozco un sitio por aquí cerca que está muy bien, aún es pronto. Podemos tomar algo allí,  a mi no me espera nadie en casa, es lo bueno o malo que tiene estar divorciado.

– ¿Puedes o se enfadará tu marido?

Yo esperando que me propusiera algo así, le contesté:

– Me apetece si, ademas me apetece divertirme y no, no se enfadará, el confía plenamente en mí.

Entonces paró un taxi y caballerosamente me abrió la puerta.

Yo, que en esto tengo mucho arte, supe perfectamente como entrar en el taxi. Para no enseñar demasiado y parecer vulgar, accedí rápido pero con las piernas algo separadas para que pudiera ver mi ropa interior.

Sin quererlo los dos estábamos contribuyendo en lo que pasaría más tarde. Al final, las cosas suceden por una pequeña acumulación de hechos que van en la misma dirección.

Una vez llegamos al local pedimos unas copas, el Bourbon con cola y yo Martini blanco.

La música estaba un poco alta y eso nos obligó a acercarnos para hablar, casi llegando al oido y entablamos de nuevo una conversación que más o menos fue así:

– Él: ¿te gusta el sitio?

– Yo: mucho, no lo conocía, tienes buen gusto si.

– Él: el que tiene buen gusto es tu marido, estás preciosa, mira que te conozco desde hace años, pero hoy estás guapísima.

– Yo: vaya, me dejas sin palabras, me vas a ruborizar, no creo que sea para tanto, eres muy halagador

– Él: no miento, es la realidad.

– Yo: bueno muchas gracias, por ti el tiempo apenas pasa, estás tan bien como siempre.

– Él: que suerte habernos encontrado hoy y que suerte que tu marido se haya ido a casa

– Yo: es un soso, esas reuniones le aburren y prefiere irse a casa a ver Netflix, se está haciendo mayor jajaja y a mi me apetece divertirme.

– Él: a mi también me apetece divertirme, hacía tiempo que no estaba tan agosto y mira, tiene que ser con María, una vieja amiga.

– Yo: si porque conoces a mi familia desde hace muchos años, no?

– Él: más de 20 creo

– Yo: esta canción me gusta, ¿bailamos?

y comenzamos a movernos, al principio con un poco de timidez, un poco de movimiento de caderas y unos sorbos a la bebida, unas miradas cómplices y un poco más de movimiento de cadera…

Mientras la noche avanzaba yo estaba con un viejo amigo de la familia, ya había caído en mis redes y poco a poco teníamos más contacto físico pero sin llegar a nada erótico, solo simples roces.

 

Informé a mi marido de sus nuevos cuernos.

Me excusé para ir al servicio y mandé un audio a mi cornudo:

 

 

Al llegar donde él estaba ví que había pedido otras copas, ya llevaba un poco de alcohol de más y sabía que otra copa más me haría hacer tonterías asi que opté por dar sorbos muy muy pequeños para no pasarme con el alcohol y seguir controlando la situación.

– Él: ¿te diviertes?

– Yo: lo estoy pasando muy bien, le he dicho a mi marido que no tardaré que el evento está muy animado y que llegaré un poco más tarde en Uber.

– Él: ¿no le has dicho que estás conmigo?

– Yo: no, le he dicho que estoy con la organizadora tomando algo.

– Él: ¿le has mentido?

– Yo: sí, no le voy a decir que estoy en Habanera bebiendo y bailando contigo.

– Él: pero si nos conocemos hace años, el no pensaría nada malo, no dudaría de un amigo de la familia.

– Yo: pero yo si creo que aquí va a pasar algo.

Me acerqué un poco más, sonreí, le pasé el brazo por detrás y le besé. Le besé apasionadamente mientras notaba como él me cogía por la cintura y me devolvía el beso con la misma efusividad que yo le demandaba.

Fue un largo beso, un beso delicioso, la culminación de una noche que estaba hecha para ligar.

– Él: madre mía, María, como besas…

– Yo: que ganas tenía, llevo deseándolo desde la exposición.

– Él: eres tremenda, me has cautivado esta noche. No eran mis intenciones pero …

– Yo: bésame, bésame otra vez.

Y nos fundimos en otro beso apasionado con la gente a nuestro alrededor, la música sonando y alcohol haciendo su trabajo en nuestras cabezas.

Estaba feliz, feliz por haber conseguido seducir a un hombre conocido de nuestro entorno y a la vez nerviosa por desconocer a donde nos podría llevar el tener un amante que conoce a toda mi familia y que sabe y conoce a mi marido desde hace años.

Estaba muy muy cachonda y excitada.

– Yo: me tienes muy cachonda toda la noche. Eso de traerme a este sitio te ha funcionado, lo haces con todas?

– Él: no, para nada, vengo de vez en cuando, eres tú la que me ha seducido toda la noche hasta el punto de enrollarme contigo sabiendo que estás casada y conociendo a tu marido.

relato erótico cuernos con un conocido
cuernos con un conocido

– Él: yo ya no estoy casado, ya te conté que estoy divorciado, pero tú María, tú estás casada, y tu familia…

– Yo: no hables tanto y vamos a divertirnos, no pienses tanto y vive el momento, somos dos adultos y nos vamos a divertir.

 

Continuamos bebiendo, besándonos y bailando muy pegados pero manteniendo las formas, estábamos en un sitio público lleno de gente y no era plan de meternos mano ahí.

 

Era el momento dulce para irme con el pretexto de no llegar tarde a casa, fingí otra visita al servicio y al volver me preguntó:

– Él: ¿todo bien?

– Yo: tengo que volver, se ha hecho tarde.

Creo que las cosas estaban muy bien así, habíamos congeniado muy bien nos habíamos enrollado y era el momento de salir de la plaza en hombros.

En ese momento había conseguido lo que quería, un  más interés en ver el desarrollo de este «rollo» en los días siguientes que en echar un polvo y adiós. La idea de un amante «conocido» nos ponía muy muy cachondos.

– Él: lastima, estamos en lo mejor.

– Yo: debo regresar, no tengo excusa para llegar tan tarde y no quiero que sospeche nada.

– Él: yo no le voy a decir nada a ni a tu marido ni a nadie.

– Yo: será nuestro secreto.

– Yo: voy a pedir un Uber

– Yo: Te acompaño.

Salimos de Habanera camino del Uber y él me llevaba cogida, me gustó, me gustó mucho. Nos despedimos con otro beso apasionado y con la voluntad de llamarnos para volvernos a ver.

Mandé un escueto mensaje a mi cornudo:

Ya tienes nuevos cuernos. Voy para casa, nos vemos ahora.

Lo que sucedió después y los días siguientes lo contaré más adelante en otro post.

Si te ha gustado el relato erótico «cuernos con un conocido» te animo a dejar una valoración más abajo y a seguirme en twiter y onlyfans. 

Besitos

¿Te ha gustado este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 4.9 / 5. Recuento de votos: 105

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Ya que te ha gustado este contenido...

¡Sígueme en las redes sociales!


Una respuesta a «Relato erótico »cuernos con un conocido»»

  1. Avatar de cleanupcuckold
    cleanupcuckold

    Gracias María x tu nuevo post, es un inicio. De momento un tanto soft !! A ver a donde nos conduces. …
    Esperando la continuidad
    Un besazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Scroll back to top
error: el contenido está protegido