MARIAHOTWIFE

El blog de una Hotwife

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Hotwife de vacaciones con marido y amante.

Hotwife de vacaciones.

 

Esta es una historia real mía, una hotwife de vacaciones con mi marido y un ex-amante durante el verano del año pasado en un pequeño resort de Alicante, en el levante español.

Después de un duro año de pandemia y restricciones habíamos decidido retomar nuestros morbosos juegos de hotwife. Reservamos una preciosa habitación con unas increíbles vistas al mar con tumbonas y ducha privada en un resort de Alicante.

Un sitio ideal para una hotwife de vacaciones haciendo nudismo, juegos eróticos, morbo y mucho sexo.

resort hotwife
vistas preciosas al mar

 

pueblo acantilado
pueblo acantilado

 

 

Mi marido y yo llevamos un par de días haciendo juegos morbosos con nuestros juguetes. Siempre viajo con mis juguetes eróticos y no nos faltaban juegos morbosos con ellos, para este viaje llevé el Lelo Tiani 3 y unas bolas chinas.

 

hotwife de vacaciones
hotwife de vacaciones. Sol, nudismo y juguetes eróticos

 

Habíamos hecho algún juego morboso con el servicio de habitaciones y también con un cliente del hotel pero no terminábamos de encontrar al hombre adecuado para nuestras fantasías.

 

La llamada de Pedro, un antiguo amante.

A los dos días de estar en el resort recibí la llamada de Pedro, un antiguo amante que estaba pasando por un proceso difícil de separación con su mujer.

Pedro estaba bastante abatido por la separación y quería verme en Madrid para tomar un café y charlar pero le comenté que estaba de vacaciones con mi marido y que no podía verle hasta llegar a Madrid. Le sentí tan abatido que le propuse venir a visitarnos y así podría animarle un poco.

Él era sabía de mi condición de hotwife porque le había conocido en Tinder (post cita Tinder) y en su momento le conté que estaba en una relación hotwife/cornudo y tenía libertad para mantener relaciones con otros hombres con el conocimiento de mi marido.

Pedro es un hombre de mediana edad, apuesto, de constitución atlética, muy bien dotado y excelente amante, de eso doy buena fé.

El caso es que se lo propuse y no lo dudó un segundo. 

Mi marido estaba presente en la conversación y me hizo un gesto de aprobación mientras yo conversaba con él. Ahora si sería una hotwife de vacaciones al tener a mi cornudo y mi amante cerca. Pedro nos parecía el hombre perfecto para realizar nuestras fantasías.

El cornudo y yo siempre hemos fantaseado con la idea de ir de vacaciones con algún amante, los tres en plan pareja abierta pero por unos motivos o por otros nunca lo habíamos llevado a cabo.

 

Tres mejor que dos.

Pedro reservó una habitación con vistas al mar, como la nuestra, para una estancia de dos días.

 

pueblo acantilado
pueblo acantilado

 

El primer día todo fue más o menos bien, nada a destacar. Conversamos de cosas de la vida, su separación, etc, salimos a comer y a pasear por la playa pero no surgía el morbo. Nada, cero, las vacaciones hotwife no se animaban y en privado le dije a mi marido que quizá no había sido buena idea invitarle.

Pedro no terminaba de encajar la situación a tres bandas. Él quería tener más intimidad conmigo. Nunca habíamos hecho un trio ni siquiera habíamos follado en presencia de mi marido, siempre habíamos quedado a solas por lo que se sentía algo incómodo y desplazado

Después de una agradable cena en el restaurante del hotel fuimos los tres a tomar una copa y a ver si así surgía la chispa, pero tampoco. Entonces hice un gesto a mi marido para que nos dejara solos. Él captó la indirecta y con una excusa nos dejó a solas con una segunda copa en la mesa. 

Me quedé a solas con él y poco a poco empezó a encontrarse más relajado, menos tenso y cortado. Las cosas iban mejor, poco a poco fuimos recordando experiencias pasadas, nos reímos, nos sonrojamos y empezó los primeros roces.

No tardó en confesarme que necesitaba estar conmigo a solas, que estaba muy agradecido de estar con nosotros pero pero realmente deseaba volver a estar conmigo. Pedro quería follarme, no sabía como decirlo y tampoco se lo iba a poner en bandeja, lo deseaba pero me gusta el morbo, el juego y la seducción así que necesitaba que él diera los primeros pasos.

A mi la idea de tener a mi marido y un amante cerca es algo que me ponía bastante cachonda así que me dejé llevar y terminó besándome en el bar.

Mi marido y yo llevábamos dos días alojados en el hotel y el hecho de que ahora estuviera con otro hombre sería algo chocante para la mayoría de la gente. El camarero estaba con la boca abierta, no paraba de chismorrear con otro camarero y me miraba con ojos de admiración. Se preguntarían que estaría pasando y eso me dio muchísimo morbo. 

Estuvimos un par de horas más en el bar recordando experiencias morbosas. Lo pasamos muy bien y sobre las 12 nos fuimos a descansar. 

Me acompaño a mi habitación y en la puerta me besó una vez más. Me pidió que fuera a su habitación pero no quería dárselo todo tan rápido y tan fácilmente así que le puse excusas y me despedí cariñosamente y me fui con mi marido.

El cornudo estaba nervioso y excitado a la vez, podía notar los celos en su mirada. Tenía ese mix de sensaciones que le producen los cuernos consentidos, hacía tiempo que no hacíamos un juego de cuernos y estaba algo desconcertado.

Me besó ahí mismo, en la puerta mientras metía la mano debajo de mis bragas, evidentemente estaba empapada en flujos. Se llevó los dedos a la boca y los lamió, disfrutó saboreando los flujos de mi coño. Se puso aún más empalmado y me cogío de la mano y me llevó a la cama mientras no paraba de llamarme cosas como:

– Que puta eres, estás empapada, tu coño no engaña . ¿Tanto te gusta Pedro que le has tenido que traer a nuestras vacaciones? Eres una una zorra María.

Y yo le respondí:

– Claro que me gusta Pedro, es mucho más hombre que tú, más dotado y te va a quitar a tu mujer en tu cara. Y sí, soy una zorra, ¿y qué?.

Me tiró en la cama, me arrancó las bragas, y empezó a comerme el coño mientras me llamaba puta y zorra. Lamía y lamía todo mi coño mientras le decía lo cornudo que es. Empezó a follarme mientras me pedía todos los detalles. Le conté que una hotwife de vacaciones tiene que follar con otros hombres, que Pedro ahora era mi amante. Le conté con detalle como nos habíamos besado, lo bien que lo había pasado con Pedro y que ahora tenía nuevos cuernos en su propia cara y delante de todo el hotel.

Le dije:

– Todo el mundo sabe que eres un cornudo,  tu zorra está liada con otro hombre en el hotel.

Nada más decir eso se corrió de inmediato dentro de mi, me llenó todo el coño de semen, me puso perdida por dentro y por fuera. Al poco rato se quedó dormido. Esa noche no me corrí pero mi placer estaba por llegar.

 

Cuando tres son multitud.

A la mañana siguiente el cornudo y yo bajamos a desayunar. Dos camareros cuchicheaban sobre nosotros, nos miraban con descaro pero eso no nos importó en absoluto, estábamos en unas vacaciones hotwife ¿no?

Estuvimos conversando sobre lo que había pasado y el morbo que daba hacer estos juegos en sitios públicos donde cualquier cosa llama mucho la atención.

Pedro no estaba cómodo con la presencia del cornudo y prefería encuentros a solas conmigo. Se lo conté a mi marido y le propuse pasar mas tiempo con él.

Inicialmente fantaseábamos con la idea de un trio morboso con algo de humillación y dominación femenina pero las cosas estaban saliendo de otra manera. 

Le dije:

-Piensa en alguna excusa creíble para desaparecer, Pedro quiere estar conmigo a solas. Mañana se marcha y nosotros seguiremos nuestras vacaciones.

Al poco rato Pedro se unió al desayuno. Los tres nos mirábamos con esa cara de no saber muy bien que decir. Pedro estaba muy cortado y no sabia como actuar, me miraba con deseo pero no mencionó ni una sola palabra de lo que había pasado la noche anterior en el bar. 

Mi marido se levantó y se fue con la excusa de que tenía que llamar urgentemente al trabajo por un importante proyecto en el que estaba trabajando.

Pude ver en la cara de Pedro una mueca de alivio al verle marchar. 

Después nos fuimos a la piscina, cogimos unas hamacas y nos tumbamos al sol. Le pedí que me diera crema por la espalda  y me desabrochara la parte de arriba del bikini, dejé ver un poco mis pechos, con disimulo pero asegurándome de que Pedro los viera bien.

Soy muy exhibicionista y me encanta enseñar, sea donde sea.

Pude ver como le crecía la polla bajo el bañador y le dije entre risas que ahora se tenía que poner boca a bajo porque estaba empalmado.

Pasamos una divertida mañana en la piscina, nos bañamos juntos y nos pusimos bastante cachondos los dos. Mi marido se había “ido” como le pedí para dejarme a solas con Pedro y mi amigo parecía estar muy cómodo con la situación.

Parecía que era la pareja de Pedro y eso me gustaba. Estuvimos los dos juntos en la piscina como una pareja más, nos besábamos, reíamos y parecíamos una pareja feliz a los ojos de las otras personas. Lo que no sabían es que mi marido, el cornudo, estaba en la habitación mientras me dejaba vía libre para estar con Pedro.

Me sentía bien, me gustaba el juego, estaba muy contenta y excitada. Lo estaba pasando muy bien.

Mi cornudo tenía nuevos cuernos, su mujercita estaba teniendo una aventura con un hombre que él conoce y delante de todo el personal del hotel. Se sentía excitado y humillado de ser un cornudo consentido. 

Pedro y yo queríamos más intimidad y nos fuimos a la habitación de Pedro. En la terraza hay hamacas y ducha, quería tomar el sol desnuda y seguir disfrutando de mis vacaciones como hotwife. 

A última hora del día le mandé a mi marido un video corto y un audio para que se calentara con su hotwife. Me gusta mantener a mi cornudo bien informado de mis aventuras.

 

captura pantalla hotwife de vacaciones
captura pantalla hotwife de vacaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esa noche dormí con Pedro, follamos hasta bien entrada la madrugada. Me folló bien, bastante bien, Pedro folla muy bien, como yo merezco, no como me folla mi marido.

Me echó tres polvos increíbles, el último polvo  le pedí que fuera a pelo, quería sentir esa polla en todo su esplendor, quería que Pedro sintiera mi coño bien empapado de la excitación. 

Tengo un coño que se  pone como un mar de mojado

El último polvo fue una locura, un placer total. Me corrí cuando sentí su semen salir en mi interior, fue maravilloso sentir toda esa leche caliente dentro de mi.

Se corrió dentro, igual que hizo mi marido la noche anterior pero dándome un placer que él no sabe darme. 

Disfruté de una noche de sexo como hacia tiempo que no disfrutaba. 

Amanecimos abrazados, desnudos, y felices. Nos duchamos y bajamos a desayunar como una pareja normal, cogidos de la mano y sonrientes. 

Llegamos a la mesa donde estaba el cornudo de mi marido, su cara era una mezcla de perplejidad y morbo. Estaba algo confuso, no se esperaba que llegáramos asi de la mano como una pareja.

Estaba celoso, lo veía en un cara. Estaba sentado en una postura rígida, hablaba con voz seca y apagada. Con su mirada me mandó una regañina pero él sabe que este juego es así, una montaña de emociones para los dos, un subidón de sensaciones que a veces son difíciles de gestionar.

Cuando Pedro se fue a por café me preguntó como había pasado la noche y le contesté: follando cornudo, follando.

Pedro folla mucho mejor que tú, me he corrido tres veces y se ha corrido dentro.

Me dijo muy molesto:

– ¡Joder. no estás tomando la píldora María!

Le contesté:

– Lo sé, os habéis corrido dentro de mi, ahora tu semen está compitiendo con el suyo en mi interior. Ya te dije en Madrid que haría todo lo posible porque estas vacaciones fueran especiales. ¿Y tú, cuántas pajas te has hecho pensando en lo que estaría haciendo?

-No respondió, pero supongo luego me confesó que no había pegado ojo y que estuvo masturbándose toda la noche.

Me levanté,  miré su entrepierna y estaba empalmado. El muy cornudo. Su paquete lo decía todo, estaba empalmado el cornudo. Le gustaba esa humillación de verme como la mujer de Pedro, de tener que competir sexualmente por mi, de llevar el semen de los dos dentro de mi.

Llegó Pedro y notó que el ambiente estaba raro, mi marido se había quedado bastante contrariado, estaba excitado y desconcertado.

Tenía esa mezcla de celos y excitación que tantas veces ha sentido. Pero ahora esos sentimientos eran más intensos porque llevaba el semen de otro hombre en mi interior y no supo como reaccionar. 

Yo sabía que las probabilidades de quedarme embarazada eran bajísimas por no decir inexistentes y lo aproveché para jugar con ello. Estaba llevando el rol de hotwife más allá de lo que nunca lo había hecho y los dos estábamos disfrutando como nunca de nuestro estilo de vida. 

El resto del día lo pasamos disfrutando del sol y de la playa.  Ninguno de los tres dijimos una sola palabra de lo que había pasado, actuamos con total normalidad. 

Por la tarde Pedro hizo la maleta y volvió a Madrid.

Probablemente fue la mejor experiencia Hotwife que he tenido nunca y mi maridito tuvo los cuernos más humillantes y excitantes.

No volví a ver a Pedro. Tampoco nos escribimos ni nos llamamos.

Ah, y evidentemente no me quedé embarazada 😉

Si te gustó una «hotwife de vacaciones» probablemente disfrutes leyendo «Mi primera experiencia interracial. Parte 1«

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2 respuestas a «Hotwife de vacaciones con marido y amante.»

  1. Avatar de cleanupcuckold
    cleanupcuckold

    Maria,. Estupendo y excitante este nuevo relato tuyo con tu marido cornudo consentido humillado, espero nos puedas seguir contando más historias de tu vida como hotwife y acompañadas de estos cortos y Àudios tuyos tan excitantes…!!!
    Ya sabes como me excitan sentirme también un cornudo consentido como tu marido . ?
    Te animo a seguir siento quien eres y como eres y dejarnos participar de tu mundo a través de tus relatos
    ???

    1. Avatar de mariahotwife

      Hola, me alegra leerte de nuevo y sobre todo que el contenido de este post te haya gustado. Ya sé que eres un buen cornudo consentido y eso me gusta, seguiré subiendo contenido para todos vosotros.

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