Tú no eres como la mayoría de los hombres. Eres un cornudo sumiso ¿verdad? Los hombres de verdad quieren ver a sus esposas de rodillas comiéndoles la polla pero tú…, tú eres un hombre diferente, te excitan otras cosas, te excita ser un cornudo sumiso quizá no lo sepas, pero lo eres.
¿Qué desea un cornudo sumiso?
Un cornudo sumiso desea estar de rodillas frente a su esposa, servirla, adorarla y complacerla en todos sus caprichos y deseos.
Mientras otros hombres quieren follarse a sus mujeres y correrse dentro de ellas, tú cornudo sumiso, lo que quieres es ver a otro hombre follarse a tu esposa y que sea él quien la llene el coño de leche. ¿Verdad cornudo sumiso?
Someterte a las órdenes de tu esposa te proporciona un placer mucho mayor que tener sexo con ella, prefieres verla follar antes que follarla tú.
Encuentras un placer profundo, intenso e indescriptible al someterte a tu esposa.

La idea de estar de rodillas y mirar a tu hermosa esposa desde abajo mientras ella te acaricia con condescendencia te atrae enormemente.
-¿Qué deseas cornudo mío?, pregunta tu esposa.
«Deseo ver tu coño lleno de polla de otro hombre, mi amor», respondes.
Ella sonríe. Sus dedos se mueven desde tu cabello hacia tus boca. Abres la boca e introduce dos dedos en ella.
-Buen chico, dice tu esposa mientras saca sus dedos de la boca. Se levanta la falda y se mete la mano por debajo de las bragas. Sus dedos humedecidos entran sin esfuerzo en el interior de su coño.
-¿Qué deseas cornudo mío?, ella te pregunta de nuevo.
“Limpiar tu coño del semen de tu amante mi amor», la contestas con una voz temblorosa.
-¿Eres consciente de que este coño ya no te pertenece?, dice tu esposa mientras saca los dedos de su coño y los introducen una vez más en tu boca.
-¡Abre bien, coño!. Te increpa con una voz muy autoritaria y cara seria. Introduce los dedos y saboreas el sabor de su coño y los lames hasta dejarlos bien limpios.
Te has excitado, tu polla está bien dura y deseas levantarte para penetrarla. Quieres correrte en su interior pero ella te empuja con una mano hacia abajo y no te permite levantarte.
-No te mereces mi coño, cornudo mío.
-Hay otros hombres que me complacen de una manera que tu nunca has sido capaz, la culpa es tuya por haberme mostrado el camino de convertirme en una auténtica hotwife.
-Ahora tendrás que asumir las consecuencias de que tu mujer prefiera follar con otros hombres antes que contigo.
Tu polla te explota en los pantalones, tu sumisión hacia ella es máxima, sientes que ya no tienes el control de vuestra vida sexual y eso tu fuente de excitación infinita.
-¿Crees que voy a perder el tiempo follando contigo? No, no, eso no va a suceder. No me das placer, te corres rápido, la tienes pequeña y apenas noto nada cuando me follas. La boca la usas bien pero eso hoy no es suficiente para mi, tengo un plan mucho mejor que estar aquí contigo.
-Ya se que me has comprado este vestido nuevo y los zapatos para mi cita de esta noche pero comprende que mi cabeza no está ahora pensando en tener sexo contigo. Me reservo para él, si mi amante, no me mires con esa cara, sabes que he quedado hoy para cenar y tomar una copa.
Ha pasado una semana desde que te permitió correrte. Estas cachondo, eres un cornudo sumiso y eso te excita, pero necesitas correrte. Su voz autoritaria y el control de la situación ha hecho que tu polla esté a punto de explotar.
Ella se acerca a ti y con voz dulce te dice:
-Sé que quieres correrte cornudo, pero los cornudos sumisos no deciden nada, solo abedecen, tú eres un buen cornudo sumiso y vas a obedecerme.
-No quiero que te corras ahora o me arruinarás la noche. Quiero burlarme de ti, quiero ponerte los cuernos, quiero traerte la leche de mi amante y por eso no quiero que te corras.
Cornudo sumiso y la jaula de castidad

-No me fio de ti y voy a ponerte la jaula de castidad, me llevaré la llave y te liberaré al llegar de mi cita con mi amante.
Te consumes de placer, mp das crédito a lo que estás escuchando. Tu dulce esposa te va a poner la jaula de castidad…
«Por favor, déjame correrme», dices. Tu mente está nublada por el deseo. Tienes tantas ganas de correrte.
Sigues de rodillas, suplicando un orgasmo a tu esposa y de repente…

ZAS, una bofetada con su mano derecha sacude tu cara de un lado a otro.
Te quedas sin palabras, es la primera vez que sucede una cosa así, no sabes que decir ni que hacer pero tu polla se ha puesto aún más dura.
La exhibición de autoridad de tu esposa te ha dejado atónito pero mucho más excitado.
-No. No te correrás, dice tu esposa con un tono aún más enérgico que el anterior.
-Aquí se hace lo que yo diga.
Te das cuenta de que has perdido totalmente en control pero tu verdadera excitación proviene de ser un cornudo sumiso. Proviene de hacer feliz a tu esposa.
Ella manda, ella decide, tu acatas sus mandatos cornudo sumiso.
Otra vez con voz dulce te dice: “prepárame la ropa y la ducha, se me está haciendo tarde”
Sin pensarlo te levantas, preparas el agua caliente y el vestido y los zapatos nuevos que la has comprado para su cita con su amante. Todo bien preparado sobre la cama.
Tu esposa sale de la ducha y espera mientras coges su toalla y la secas el cuerpo.
-¿Quieres ser un cornudo sumiso? entonces tendrás que colmarme de caprichos para que esté guapa, atractiva e irresistiblemente sexy para ligar con hombres más hombres que tú.
-Precioso vestido, me encanta, buena elección te dice.
-Creo que te has ganado un pequeño regalo. Dice ella
-Ponte de nuevo de rodillas y cómeme el coño mientras me arreglo, quiero llegar bien excitada, con el coño bien preparado para una noche de sexo desenfrenado con mi amante.
Te pones de rodillas mientras abres los labios de su coño y lentamente introduces tu lengua en su interior.
Tu polla está dura. Es raro que ella te conceda este privilegio pero notas como ella presiona tu cabeza contra su coño, cada vez con más fuerza hasta que la presión es grande, muy grande…
-Aqui mando yo, entendido cornudo sumiso?
Apenas puedes vocalizar un siii
-Mete tu lengua dentro de mí, dice ella.
-Me colmarás de caprichos para ser la hotwife más zorra y deseada de todas y yo te daré los cuernos más grandes que puedas llevar y crieme que van a ser grandes y pesados porque voy a follar con muchos hombres, con muchos y tu me limpiarás el coño cuando llegue a casa y me prepararás la cena cornudo.
-Ahora me tengo que marchar, te iré informando por whatsapp de cómo va la cita con mi amante, pero tú no me hables, no me molestes ni me interrumpas con tonterías. Hoy voy a ser de otro hombre, acépatlo y lleva tu cuernos con dignidad marido mío.
Eres un cornudo. Te complace saber que tu esposa va a disfrutar de un buen sexo con otro hombre y a ti solo te deja darla placer con la boca porque la tienes pequeña y nunca has conseguido que se corra contigo. Eres consciente de que ella merece tener sexo con otros hombres y tu disfrutas haciendo todo lo posible para que eso suceda
Eres un cornudo sumiso.
Si te gusta este relato erótico sobre cornudos sumisos, déjame que te recomiende otros post escritos por mi relacionados con esta temática:
Cornudo consentido 5 (135)
Cornudo beta 5 (135)
Cornudos y la inferioridad sexual. 5 (135)
Deja una respuesta