Cornudo sumiso
Te encanta ser cornudo sumiso y prepararla para sus citas.
Te encanta ser cornudo sumiso y depilarla el vello púbico como le gusta a su amante.
Te encanta ser cornudo sumiso y vestirla con lencería que usará para excitar a otro hombre.
Cornudo sumiso, ¿te imaginas esta situación en una tienda con tu hotwife?
tu esposa a la dependienta
-Quiero algo a lo que ningún hombre pueda resistirse. Quiero que, nada más lo vea no pueda resistirse. ¿sabe lo que quiero decir?
La vendedora sonríe y te mira.
Tu esposa nota su mirada en ti y afirma tajantemente:
-Oh, no. No es para él. Él es mi esposo. Esta lencería es para mi amante. Mi marido está aquí sólo para pagar.
Sorprendidísima la dependienta no sabe muy bien que decir:
-bueno creo que tengo muchas cosas por aqui, dice la vendedora.
seguro que si, dice tu esposa mientras sigue a la vendedora a una sección de la tienda llena de conjuntos de lencería diseñados para la seducción.

La dependienta no puede con la curiosidad y pregunta a tu esposa:
-¿realmente no le importa que tengas un amante?
-bueno, te voy a ser sincera, mi marido es un cornudo sumiso y esta situación “le resulta emocionante”, responde tu esposa mientras se fija en un body de encaje negro. Nada lo excita más que satisfacer mis necesidades y hacerme feliz.
-por encima de todo está a mi servicio. ¿No es así cornudo?
-Sí, mi amor, respondes. No te importa que la vendedora sepa que eres un cornudo. Tu felicidad es lo único que me importa, afirmas sin titubeos.
Los ojos de la dependienta se abren aún más y sin cortarse le pregunta a tu esposa:
-pero, ¿él mira?
La sonrisa de tu esposa es diabólica.
-él hace más que mirar», dice. Él ayuda en todo lo que sea necesario. Es un muy buen chico.
La situación se vuelve cada vez más excitante para tí. Tu hotwife no ha tenido reparos en desvelar tu auténtica realidad ante una desconocida.
Por momentos notas como tu polla crece en el interior de tus pantalones. La humillación que te está sometiendo tu hotwife es tal que el placer se está apoderando de tí.
Tu mujer se ha fijado en un body negro de encaje de La Perla, y quiere probárselo. La dependienta le muestra el acceso a los probadores pero no te deja pasar porque es una zona «sólo de mujeres». Te quedas un poco sorprendido pero accedes a esperar.
De pronto percibes que ya no hablan, no sabes lo que está pasando, tan solo escuchas unos susurros. Este casi silencio te está empezando a incomodar pero mantienes el tipo una vez más.
De repente se empiezan a reír a carcajadas, no paran de susurrar y reírse. Sospechas que se ríen de ti y de tu condición de cornudo sumiso y vuelves a notar como tu polla se pone más y más dura….

La dependienta sale del probador a por unos conjuntos de lencería y la preguntas?
-¿Cómo va?, ¿qué tal la sienta?
Ella te contesta sin dudar:
-Irresistible, tu mujer está irresistible. Voy a sugerirla un conjunto de tanga y sujetador blanco que se vende muy bien para las ocasiones especiales que la va a fascinar.
Tu rostro se vuelve contrariado con lo que está sucediendo. No pensabas que la visita a la tienda fuera por estos caminos.
-¿Es caro?, preguntas con voz entrecortada…
-Sí, bastante. Es el conjunto que llevan muchas novias en su noche de bodas. Responde la dependienta.
-Oh, vaya… se escapa de tu boca.
-No quiero parecer indiscreta pero ¿por qué eres un cornudo consentido? ¿la tienes pequeña?. Pregunta la dependienta.
Te quedas mudo, apenas sabes que responder. La situación es muy incómoda y no sabes que responder.
Podrías responderla que sí, que la tienes pequeña y no eres capaz de satisfacerla sexualmente.
Has aceptado que ella merece disfrutar del sexo y que otros hombres más capaces que tú la den el placer que tú no la das.
También podrías responderla que te excita que ella tenga el control, te excita que tenga encuentros sexuales con otros hombres y que te excita que te humille por tu condición de cornudo.
Eres su sumiso y lo has aceptado. El peaje de este estilo de vida es satisfacerla en todos sus deseos y cada vez sus demandas son más y más exigentes.
-Ya he terminado cornudo mío. Quiero que me compres el body negro y el conjunto lencero blanco. Paga ambas cosas y vámonos que se me está haciendo tarde.
-Sí mi amor, ahora mismo respondes.
Te acercas a la caja y…
-Son 325€ cornudo, efectivo o tarjeta? te dice la dependienta.
-Tarjeta, respondes.
-Muchas gracias María, te espero para tomar ese café, dice la dependienta.
-Claro, vendré por aqui en unos dias y charlamos, la dice tu esposa.
Salís de la tienda los dos, ella feliz y contenta, tu serio y algo contrariado. No entiendes muy bien lo que ha pasado pero has asumido tu rol en la relación de cornudo sumiso.
-¿Vas a venir otro día a tomar un café con ella? preguntas a tu esposa.
-Claro cornudo. Responde tu mujer.
-Y, ¿a cuento de qué? preguntas contrariado.
-No me interrogues de esa manera, lo que yo haga con mi tiempo no es algo que a ti te interese. Tu estás para complacerme, ¿no?.
-Sí, asientes con la cabeza.
-No entiendo porqué le has dicho a esa desconocida cosas tan íntimas de nuestra vida. Afirmas contrariado.
-No te enfades cornudo, sabia que te excitaría ver como te humillo delante de otra mujer por tu condición de cornudo sumiso. Sé que te has puesto cachondo ahi dentro. Ni disimules, la tienes pequeña pero he notado como se te ponía dura.
-Mmm
-No disimules, te conozco bien, te has excitado. Esto era lo que tanto deseabas, someterte a mis deseos, complacerme incluso en público.
-La dependienta se ha quedado impactada con lo sucedido, me ha pedido tomar un café y darla consejos porque le gustaría hacer con su novio lo que yo he hecho contigo.
-¿Y vas a quedar con ella? preguntas.
-Claro, le contaré como he llegado a convertirte en mi cornudo sumiso.
-Tu quieres esto, ¿verdad cornudo mío?
Ya lo hemos hablado, yo necesito correrme y tener el semen de otros hombres dentro de mi. Hombres de verdad. Hombres mucho más hombres que tú, hombres más viriles, más dotados que tú, eso es lo que yo necesito y tú me lo estás dando y por eso te quiero.
-¿Qué anhelas?, te pregunta.
Ser tu cornudo sumiso», respondes. Verte disfrutar.
Lo harás, me verás disfrutar, te responde.
Eres un cornudo sumiso.
Si te gusta este relato erótico sobre cornudos sumisos, déjame que te recomiende otros post escritos por mi relacionados con esta temática:
Deja una respuesta